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Misión Possible

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El 9 de septiembre, el segundo día del año escolar, recibí la noticia que había estado esperando desde la primavera: Success Academy Cobble Hill tenía un lugar disponible para mi hija Yvette. Una semana después, recibí más buenas noticias. Había otra vacante para mi hija más pequeña, Alexa.

Estaba tan emocionada que lloré.

Mis lágrimas eran de alegría y alivio. Después de transcurrir meses en la lista de espera, mis hijas ahora podrían asistir a la escuela que deseaba para ellas. Habían estado en un distrito escolar terrible, donde eran ignoradas y no se sentían seguras. En Success Academy, tendrían un nuevo comienzo.

Era difícil permanecer optimista durante aquellos meses, sabiendo que las probabilidades estaban en mi contra. Miles de familias como la mía se inscribieron en Success Academy y no ganaron en el sorteo. Pero no podía darme por vencida.

Hice planes para el peor escenario posible, la probabilidad de que mis hijas debieran regresar a su antigua escuela si no salían de la lista de espera. Estaba determinada a no dejar que eso sucediera, por lo tanto busqué una escuela cercana a mi trabajo, a una hora de distancia del lugar donde vivimos, y encontré una donde las matriculé en septiembre.

Tenía que tomar una difícil decisión cuando recibí el llamado de Success Academy. Mis hijas no dominan el idioma inglés y la escuela fuera del distrito tenía un programa bilingüe. Tenía inquietudes sobre cómo aprenderían en Success Academy, donde el único idioma de enseñanza es el inglés. Pero finalmente, elegí SA Cobble Hill porque tengo la certeza de que mis hijas tendrán una mejor educación y aprenderán inglés rápidamente.

También tomé la decisión que ningún padre desea tomar: Acepté que Yvette, de 9 años, repitiera tercer grado. En su escuela anterior, Yvette no leía ni escribía al nivel de su grado. En la clase de matemáticas, todavía contaba con sus dedos. Sinceramente, me sorprendí cuando su maestra me dijo que pasaría de grado. Sabía que no estaba preparada para el cuarto grado. Deseo que Yvette tenga éxito cuando llegue a la universidad, pero eso no sucederá si no está bien preparada.

Ya ha transcurrido un mes desde que mis hijas comenzaron en SA Cobble Hill. Aunque todavía se están adaptando, son mucho más felices que el año anterior. El año pasado, no estaban motivadas para aprender; ahora, se despiertan emocionadas por ir a la escuela. En su escuela anterior, solían burlarse de Yvette pero en Success Academy, sus nuevos compañeros de clase se respetan mutuamente y respetan a sus maestros.

También yo soy más feliz. En el pasado, me quedaba hasta tarde ayudando a mis hijas con sus tareas porque los maestros no les explicaban bien las cosas. Era difícil encontrar el tiempo para hacerlo porque soy una madre soltera con un trabajo a tiempo completo y el inglés no es mi idioma materno. En su nueva escuela, los maestros ayudan a mis hijas a aprender, si bien les hablan solo en inglés. Los maestros se han tomado el tiempo para conocer a mis hijas, y así buscar la manera de ayudarlas. También me mantienen informada sobre su progreso semanal y me aconsejan sobre cómo ayudarlas en el hogar.

Yvette ahora lee todos los días, en el tren y antes de acostarse. Adora los libros que su maestra le recomienda. Como resultado, su vocabulario y confianza están aumentando. Alexa, que está en primer grado, también está progresando. La semana pasada, por primera vez, completó un conjunto entero de problemas de matemáticas.

A pesar de las probabilidades, estoy tan contenta de no haber perdido las esperanzas. Finalmente mis hijas están en una escuela donde pueden aprender y desarrollarse. A todas las familias que no ganaron en el sorteo, las aliento a tener fe y volver a intentarlo el próximo año.